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Dragon, demonio o dinosaurio real fimado en China Dame un like en Facebook: http://goo.gl/q6fzgH El dragón (del latín draco, y este del griego δράκων , drákon, ‘serpiente’) es un ser mitológico que aparece de diversas formas en varias culturas de todo el mundo, con diferentes simbolismos asociados. Hay dos tradiciones principales sobre dragones: los dragones europeos, derivados de las tradiciones populares europeas y de la mitología de Grecia y Oriente Próximo, y los dragones orientales, de origen chino, pero conocidos también en Japón, Corea y otros países asiáticos. Las dos tradiciones surgieron probablemente de forma independiente, pero en su desarrollo se han influido mutuamente. La palabra aparece también en la tradición cristiana: el Apocalipsis se refiere a Satanás como el gran dragón, la serpiente antigua. La palabra dragón deriva del griego δράκων (drákōn), "serpiente, dragón", de la familia del verbo δέρκομαι, "mirar fijamente", que se aplica a la mirada de las serpientes, las águilas, la Gorgona y los guerreros. Se cree, pues, que en origen el término hace referencia al poder fascinante e hipnótico de la mirada de la serpiente. La imagen y la figura del dragón varían en las diversas culturas que lo han representado. La cultura occidental ha imaginado a los dragones como reptiles gigantes y alados, inspirados en las serpientes y en otros reptiles, como los cocodrilos, caimanes y gaviales. Añaden a estas criaturas rasgos tomados de otros reinos animales (alas, cuernos) o fantásticos (un aliento de fuego). La creencia en dragones se sustenta en las diversas tradiciones sobre ellos que aparecen en muchas culturas. Se ha planteado, como explicación de este fenómeno, el descubrimiento de fósiles de dinosaurio que llevasen a esas culturas a imaginar seres parecidos. A menudo, se ha creído que estos seres seguían vivos, generalmente en lugares lejanos: durante la época de Las Cruzadas, era posible encontrar en los mercados y otros lugares de exposición de Europa presuntos restos de dragón, que eran en realidad cocodrilos procedentes de Egipto y Arabia. El simbolismo alrededor del dragón es esencialmente el de la lucha.4 La lucha entre el dragón y un héroe o un dios tiene, sin embargo, distintos significados. En estos míticos combates el dragón asume dos papeles, el de devorador y el de guardián, que tienen finalmente una sola raíz: el de un ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte –o el nacimiento– de un orden universal.4 Así, en un principio, los dragones fueron devoradores de dioses –algunos mitos se refieren a estas criaturas como la causa de los eclipses, por ejemplo–, o sus enemigos –caso de Apofis y Pithon, enemigos del sol–; posteriormente los dragones fueron fuerzas a las que se les ofrecían doncellas en sacrificio y no tardaron en concebirse como comedores de hombres. De todos modos, ese papel no se aleja del de guardián, que implica la espera y el mantenimiento de un orden que preludia una reinvención del universo o el descubrimiento de un lugar sagrado. Las actitudes tomadas en las culturas del mundo frente a la figura del dragón y la lucha que supone se distancian en ocasiones, particularmente si se compara la idea de dragón que existe en el lejano Oriente con la predominante en Occidente. Los dragones chinos (o long), los japoneses (o ryū) y los coreanos son vistos generalmente como seres benévolos, mientras que los europeos son en su mayoría malévolos. Sin embargo, los dragones malévolos no están restringidos a Europa: entre otras culturas, esta interpretación se mantiene también en la mitología persa. El tema es complejo y ha variado a lo largo de la historia. Como ejemplo, entre los romanos, típicos representantes del Occidente antiguo, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría. Se ha especulado que las cobras pueden ser el origen de los mitos sobre los dragones que escupen fuego.5 Los cocodrilos de Nilo, una especie reducida actualmente, fueron encontrados en tiempos arcaicos en el Sur de Europa, tras haber nadado a través del Mediterráneo. Estos cocodrilos desviados pudieron ser un elemento de inspiración para los mitos de dragones.6 7 Tanto esqueletos de ballenas como de dinosaurios, así como fósiles de mamíferos gigantes, puede de que hayan sido confundidos de igual manera por los huesos de estas criaturas aladas y otros seres mitológicos; por ejemplo, el descubrimiento en el año 300 a. C. en Wucheng, Sichuan, China, fue marcado como uno de ese estilo por Chang Qu.6 8 Adrienne Mayor ha escrito del tema de los fósiles como una inspiración para los mitos en su libro “Los Primeros Cazadores de Fósiles”,9 y en una sección de la Enciclopedia de Geología ella escribió: “Los restos fósiles crearon una vasta variedad de geomitos especulando en la identidad de las criaturas, desde China e India hasta Grecia, América y Australia, contando historias de dragones, monstruos y héroes gigantes”