La Coronilla de la Divina Misericordia: Cómo rezarla y su poder espiritual

La devoción a la Divina Misericordia, inspirada por las revelaciones de Santa Faustina Kowalska, ha ganado un lugar especial en el corazón de millones de fieles alrededor del mundo. Esta práctica espiritual, centrada en la confianza en la infinita misericordia de Dios, ofrece consuelo y esperanza a quienes buscan refugio en tiempos de dificultad y sufrimiento.

El origen de la devoción a la Divina Misericordia

La devoción a la Divina Misericordia tiene sus raíces en las experiencias místicas de Santa Faustina Kowalska, una monja polaca que vivió en el siglo XX. Nacida en 1905, Helena Kowalska ingresó a la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia en 1925, donde adoptó el nombre religioso de María Faustina. A lo largo de su vida, Santa Faustina experimentó numerosas visiones y revelaciones de Jesucristo, quien le encomendó la misión de difundir el mensaje de la Divina Misericordia.

En su diario, conocido como «El Diario de Santa Faustina», la santa relata cómo Jesús le pidió que promoviera la devoción a su misericordia a través de varias prácticas específicas, incluyendo la imagen de la Divina Misericordia, la Coronilla de la Divina Misericordia, la Fiesta de la Divina Misericordia y la Hora de la Misericordia. Estas prácticas están diseñadas para ayudar a los fieles a confiar en la misericordia de Dios y a extender esa misericordia a los demás.

Las prácticas de la devoción a la Divina Misericordia

La imagen de la Divina Misericordia

Una de las primeras instrucciones que Jesús dio a Santa Faustina fue la creación de una imagen que representara su misericordia. En 1931, Jesús se apareció a Santa Faustina y le pidió que pintara una imagen de Él tal como lo veía en su visión: con una mano levantada en señal de bendición y la otra tocando su corazón, del cual emanaban dos rayos de luz, uno rojo y otro pálido. Jesús le explicó que los rayos representaban la sangre y el agua que brotaron de su corazón cuando fue traspasado por la lanza en la cruz.

La imagen de la Divina Misericordia se ha convertido en un símbolo poderoso de la devoción, y se encuentra en iglesias y hogares de todo el mundo. Los fieles son alentados a venerar esta imagen y a confiar en la promesa de Jesús de que «el alma que venerará esta imagen no perecerá».

La Coronilla de la Divina Misericordia

Otra práctica central de la devoción es la recitación de la Coronilla de la Divina Misericordia, una oración que Jesús enseñó a Santa Faustina en 1935. La Coronilla se reza utilizando un rosario común y consiste en una serie de oraciones que imploran la misericordia de Dios para el mundo entero. La oración principal de la Coronilla es: «Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero».

La Coronilla se puede rezar en cualquier momento, pero Jesús pidió que se rezara especialmente a las tres de la tarde, la hora de su muerte en la cruz, conocida como la Hora de la Misericordia. En esta hora, los fieles son invitados a meditar sobre la Pasión de Cristo y a pedir su misericordia para ellos mismos y para el mundo.

La Fiesta de la Divina Misericordia

Jesús también pidió a Santa Faustina que se estableciera una fiesta especial en honor a su misericordia. Esta fiesta, conocida como la Fiesta de la Divina Misericordia, se celebra el primer domingo después de la Pascua. En este día, los fieles son llamados a acercarse a los sacramentos de la confesión y la Eucaristía, y a confiar plenamente en la misericordia de Dios.

La Fiesta de la Divina Misericordia fue oficialmente instituida por el Papa Juan Pablo II en el año 2000, durante la canonización de Santa Faustina. Desde entonces, la fiesta ha sido una ocasión especial para que los fieles renueven su confianza en la misericordia de Dios y busquen su perdón y gracia.

El impacto de la devoción a la Divina Misericordia

La devoción a la Divina Misericordia ha tenido un impacto profundo en la vida espiritual de millones de personas. A través de las prácticas de la devoción, los fieles han encontrado consuelo en la promesa de la misericordia infinita de Dios y han sido inspirados a vivir vidas de mayor compasión y perdón.

Además, la devoción ha fomentado un sentido de comunidad y solidaridad entre los creyentes. Las oraciones y prácticas de la devoción a menudo se realizan en grupo, lo que fortalece los lazos entre los miembros de la comunidad y les ayuda a apoyarse mutuamente en su camino espiritual.

En resumen, la devoción a la Divina Misericordia, inspirada por las revelaciones de Santa Faustina, ofrece una fuente de esperanza y consuelo para los fieles de todo el mundo. A través de la veneración de la imagen de la Divina Misericordia, la recitación de la Coronilla y la celebración de la Fiesta de la Divina Misericordia, los creyentes son llamados a confiar en la infinita misericordia de Dios y a extender esa misericordia a los demás.

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